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jueves, 22 de octubre de 2015

Prostitución (debate feminista) Crítica al artículo firmado por Amelia Varcárcel


Leo el artículo firmado, nada menos, que por Amelia Varcárcel, entre otras (Victoria Sau, Celia Amorós, Teresa Gisbert, Rosa Cobo, Inmaculada Montalbán y Alicia Miyares.) [http://bit.ly/1PA2kcd] (2007) y el debate da vértigo. Pero es que veo un sesgo de moralidad o moralina que me chirría. Por eso me animo a escribir sobre mi actual posición (2015).

Porque en los borradores de Programas Electorales que se manejan para las elecciones generales #20D 2015, el trasiego sobre la prostitución vuelve a estar encima de la mesa. 

Yo me centraré en las preguntas, sobre si es la prostitución un modo de vida deseable. Y la respuesta, creo, tiene mucho que ver con la ética de cada persona y con una moral confrontada a la realidad del resto de "modos de vida".

Valcárcel, en su último bloque de preguntas recurre en mi opinión, a tergiversar las peticiones de las asociaciones de las trabajadoras del sexo [http://bit.ly/manifiestoHetaria] (2006), con sus propias meditaciones filosóficas, y a mezclar planteamientos legítimos con falacias comparativas.

Dice "¿Puede, por ejemplo, un individuo libre desear ser esclavo? No podemos descartarlo. ¿Convierte eso a la esclavitud en una práctica recomendable? Seguro que no."

Sin embargo, se le olvida a Valcárcel, que mientras moralmente la esclavitud en los llamados países civilizados, era una opción posible. Estaba regulada y existía un marco jurídico tanto para esclavista como para esclavo. Ni siquiera en ese caso extremo de robo de libertad, o cesión de libertad (algo que no ocurría durante la esclavitud racista, un blanco en USA no podía ser esclavo, aún por gusto) los esclavos nunca se encontraron "en teoría" en un marco alegal, los jueces y la ley regulaba la ignominia, lo cual la minimizaba.

El mismo razonamiento de Valcárcel sobre la esclavitud se podría aplicar a cualquier práctica que alguien considere no recomendable. Veamos algún ejemplo flagrante y abominable desde mi ética personal, usando el mismo modelo de pregunta, que usa la articulista:

¿Puede, por ejemplo, un individuo libre desear ser un soldado dispuesto a matar y dejarse matar, bajo las órdenes ciegas a un superior? No podemos descartarlo. ¿Convierte eso a la soldadesca en una práctica recomendable? Seguramente no.

Yo soy pacifista, anti-violencia y antimilitarista, pero no se me ocurriría dejar la actual realidad militarista de mi sociedad sin regulación. Algo que si ocurre en el caso de prostitutas.

Aunque abogaré por un mundo en paz y sin militares, ni soldados ni mandos, ni armas...igual que en mi mundo ideal, el sexo no me parece un elemento para mercantilizar.

Qué yo sepa las asociaciones de prostitutas, reclaman regulación de su actividad en un marco legal, obviamente habría que trabajar en él, con sus peculiaridades, como las tiene el ejército con respecto a cualquier otro trabajo. A nadie le llega una carta del INEM para decir que se incorpore a filas.
(Antes era obligatorio, a mí me llegó hace décadas esa notificación del Estado (actuaba como proxeneta militarista y ejercía una trata de personas -varones-), para trabajar obligado por algo que atentaba contra los principios de muchos; y sí, existía una cierta objeción de conciencia, y para que fuese considerada, mucha gente fue a la cárcel por principios antimilitaristas).

Yo personalmente no voy a desear que mi hija ni nadie, ejerza la prostitución, ni la profesión de las armas, ni tantos otros "trabajos" que aparecen bien regulados en nuestro marco laboral y que considero una cesión de libertad y dignidad importantes según mis códigos éticos, repito según mis códigos éticos.

Tampoco aceptaré o desearé personalmente, que a un trabajador de cualquier trabajo, se le pida trabajar sin contraprestaciones, dignas y justas... salarios miserables, injustas relaciones laborales sin sindicación, desiguales o incluso sin salario a cambio de currículum o expectativas de ser contratado/a. (Por cierto, alguna de esa ignominia anterior, hoy está regulada)

Pero yo no soy mi hija, y si ella decidiese optar por cualquier opción, libremente y en conciencia, desearía que tuviese garantías jurídicas y laborales-sociales al respecto, las mejores posibles.

Se hace Valcárcel esta pregunta "¿Deseamos transmitirles que comprar o venderse es un modelo pertinente de relación entre los sexos?" entiendo que se refiere a la práctica sexual, enmarcada en un espacio-tiempo pactado, ya que es eso lo que se comercia con la prostitución entre los sexos iguales o distintos.

Y aquí, considerando el patriarcado que maneja la relación sexual varón-mujer en nuestros marcos sociales de referencia, con España dentro de la cultura Occidental... pues podríamos considerar sin equivocarnos, que la mujer se haya en una desigualdad más que evidente.

Pero, no sólo en la "prostitución" sumida en la alegalidad más vergonzosa, sino en cualquier relación sexual varón-hembra, siendo el más escandaloso no la prostitución, sino lo que ha sido por milenios "el matrimonio" y en demasiados casos aún sigue siendo. Ya no digamos fuera de nuestras fronteras...

Porque el objeto subyacente en el "matrimonio heterosexual" históricamente hablando, es la sexualidad de la mujer para satisfacer al marido... la maternidad derivada de dicha sexualidad, y la crianza y los cuidados como "esclavitudes" (en cuanto a pérdida de libertad) subordinadas al varón...

Sí, sabemos que todo ha cambiado desde el pasado siglo XX (en algunos países del mundo), pero en lo referente a la sexualidad, sigue siendo prevalente la sexualidad en el mercado de los matrimonios de conveniencia, algo que funciona sin pudor en todas las clases sociales, pero incluso con mayor descaro escénico entre las élites y clases acomodadas.
Claro, hay muchas diferencias entre casarse y prostituirse; pensemos en una crucial, ejercer la prostitución estigmatiza y acceder al matrimonio ofrece prestigio social.

¿Eliminamos el matrimonio, como contrato que garantiza derechos? ¿deseamos dejar el matrimonio en situación de alegalidad y negar sus derechos a las mujeres casadas, como si fuesen prostitutas?  Pues parece que también deberíamos, si tuviésemos en cuenta las preguntas de Valcárcel.

Yo, seguiré apoyando al Colectivo Hetaira y sus posiciones [Foro debate 2015] hasta que alguien de
verdad me ofrezca razones de lo contrario con mejores argumentos que los expuestos en artículos como el mencionado del País (anclado desde entonces) o en programas electorales con parecidas premisas abolicionistas a fecha de hoy, y apoyaré la defensa de los derechos de las trabajadoras/res del sexo y el fin de su estigmatización moral, mientras que haya trabajadoras/res libres y honest@s que en conciencia así lo exijan.


Nota: Artículo referido, publicado en El Pais.com el 21 de mayo 2007
http://elpais.com/diario/2007/05/21/opinion/1179698404_850215.html

viernes, 25 de septiembre de 2015

#27S. El caso España, Cataluña, País Vasco, Galicia...Enfrentamiento estatal vs democracia ciudadana.

Tristemente, hay demasiado que avanzar en democracia y convivencia.

De momento se desata en muchos el fanatismo simbólico a naciones, himnos y banderas, dioses menores para algunos, mayores para otros, donde los "ateos de enseñas" parece que no pintamos nada. Y con la polarización de lo complejo las identidades personales se vuelven excluyentes (si aún no lo eran).


Y menos mal que no llegó nuevamente la sangre al río. No olvidemos que en la inmensa mayoría de fronteras la línea imaginaria está pintada con sangre (la de gente humilde) para beneficio de las élites.

En el caso España, donde los intereses y flujos de población han sido por siglos y siglos tan permeables territorialmente, no hay solución fácil sin voluntad y consenso de todos o al menos de mayorías significativas.

Lo razonable en mi opinión, y mejor pronto que tarde, sería usar las herramientas democráticas para preguntar a la gente lo que quiere hacer y cómo. Ya que Cataluña no es una colonia, sino que es un territorio dentro de un estado, España, del que es tan parte como el resto de territorios y nunca existió una España sin Cataluña.

Por lógica, lo primero que se me ocurre es preguntar en un "referéndum consultivo" organizado por el Estado español en Cataluña, ¿qué es lo que quieren los catalanes? ¿independizarse, federarse o seguir con el mismo modelo autonómico? (por poner 3 casos).
Si la respuesta mayoritaria fuese independizarse, tener previsto otro referéndum general en el que preguntar en toda España la aceptación de una reforma constitucional que permita un plebiscito separatista de una región o territorio del resto del estado y su regulación, así como un proceso de ruptura armonizada para que se adecue a los intereses de los estados resultantes de la misma, de un modo participativo entre los territorios en el proceso de redacción.
Una vez la propuesta configurada y consensuada en el parlamento, un plebiscito de aprobación estatal de la nueva constitución, y si saliese aprobada, un plebiscito en Cataluña para ratificar o no, la creación de un nuevo estado independiente.

Lo anterior sería lo democrático, lógico y aportaría garantías jurídicas para llegar a la creación de dos o tres o cuatro estados partiendo de uno.

Por supuesto, es legítimo que un territorio pueda declarar la independencia unilateralmente, pero nadie debería esperar usando el sentido común, que ese proceso prospere fácilmente, ni entre las partes ni internacionalmente, quien lo imagine así, es que ni lo ha pensado seriamente o miente.

Cualquier división estatal, no podrá evitar ser altamente traumática económica y socialmente a corto y medio plazo para los territorios implicados (es decir más gastos para los estados, más recortes en distribución de la riqueza y menos garantías a las personas más necesitadas). 
Sólo se minimizarían sus efectos pactando y a través de un consenso previo ganado con herramientas de debate, de negociación y democráticas en todo el territorio que hoy compone España, y transparente para el resto de estados europeos, además de con los otros países con los que España tenga intereses o acuerdos internacionales.

¿Cómo se consigue eso? pues cambiando a los partidos actuales que se resisten al derecho de la ciudadanía a decidir todos los asuntos políticos y sociales importantes que nos afectan, modelo de estado incluido; después generando un nuevo marco democrático con menos representación partidista y con más y mejor democracia directa y representativa, y durante todo el proceso, exigiendo más ética ciudadana y más conciencia social. 

Trabajando por abrir a todas las personas los canales participativos necesarios para que asumamos responsabilidad en lo común y valores más humanos y democráticos.

Y llegados a ese punto, si un territorio, a través de sus instituciones o directamente por petición popular, solicita su propio estado, pues tendrían las herramientas democráticas para llevarlo a cabo si así lo quieren sus ciudadanos según lo pactado.

jsdvg

lunes, 18 de mayo de 2015

En campaña recto-ral

No estoy contento con esta campaña electoral, y no por la campaña hecha en los partidos que repudio, que entre el miedo a perder su puesto de trabajo y sus prebendas, han transmitido el terror y angustia que ellos sienten a reducir ingresos propios (en su mayoría exagerados e insultantes, en función de lo que hicieron).

Estoy triste por partidos que comparten mucho objetivos con mis objetivos, y con muchos/as de sus militantes. Por las técnicas y tácticas para ganar votos que están usando y ver su incidencia en las encuestas (todas), de las que reniegan, pero no paran de analizar y re-analizar con un abuso casi morboso y/o patético.

Lamento que se hayan utilizado mensajes sesgados y propaganda que cuando han sido usados por los partidos contrarios han sido muy criticados, como es lógico. 

Y sí, también estoy preocupado, porque no han tenido pudor en hacerlo a través de las redes afines al 15M, siendo la creación propia y alternativa de redes para la "política nueva-partidista" bastante pobre y endogámica (por y para las campañas), con lo cual su parcialidad, nos ha tocado a todas, al servirse justamente de las que deberían mantenerse imparciales de partidos y muy parciales por causas (como siempre), para transmitir a través de lo creado sin ese objetivo, lo que no se han atrevido a decir usando sus propias palabras, cara a los medios o al elector (por eso de lo políticamente correcto). 
Y no tengo duda que pagaremos un precio por ello; en mi caso por ejemplo, estoy dejando de seguir muchas páginas de referencia, porque simplemente me hacen perder el tiempo y su fiabilidad es además de pésima, tremendamente aburrida.

Respecto al uso del liderato y personalismo, es la vieja historia de España, donde más típico que la tortilla de patatas, reflota el personalismo, paternalismo y caciquismo, cuando se trata de asuntos de gran calado o de Estado.

Menos mal, el caciquismo se mantiene casi en exclusiva en las filas de la derecha y pseudo-izquierda, pero el personalismo y paternalismo (ampliamente consumido por la izquierda de toda la vida) ha llegado a los nuevos partidos, sin pudor ninguno. Y así, vemos caras impresas en papeletas para el voto, idealización de candidatas y candidatos, en el estilo más mitológico posible, (salvo el detalle de altares y velas) e incluso con sustitución o elipsis, usando el nombre del/ la cabeza de lista, en lugar del nombre del partido. Personalismo y Salva-Patrias, ¿cómo puedo compartir eso? ¿esa es la confianza que transmitimos las personas de la calle?

Del funcionamiento interno de los nuevos partidos, en algún caso instrumentales, agrupaciones, confluencias; podríamos hablar por mucho tiempo de divergencias en las estrategias partidistas en la visión a corto y a largo, que bloquean acercamientos; tácticas de comunicación y de campaña caóticas; luchas personales en las y por las listas; códigos de ética y mediación fallida; supervisión interna mal llevada o nula...no sigo, y bastaría que me quedase en mi localidad, para escribir un libro. Y entonces, uno se cuestiona, ¿qué herencia dicen que heredaron del 15m? ¿no serían los modos, ni los procesos, ni los consensos, ni la transparencia, ni los cuidados? ¿las redes de difusión, las personas? no lo tengo claro y lo siento.

Sí, sin duda es un rodaje necesario me digo, sobre todo para compañeras y compañeros, que me consta van a poner todo de su parte, lo mejor. Y no tengo duda que sus análisis desde dentro, aportarán una nueva óptica para encarar en el futuro la toma de las instituciones y democratizarlas realmente, aunque no pueda ser Ya, aunque se ganen.

Queda menos de una semana de campaña, y en lo personal, hablaré con mi familia y amigos/as, para ver cual es su opinión, en las locales y autonómicas; sé que algunos me tienen como referencia y yo a ellos, y por eso les contaré mi verdad de lo que he visto y sabido, y muchas cosas que apenas salen en los medios.

Obviamente, les contaré mi desilusión, pero también mi confianza en personas magníficas que conozco, que están dedicando su tiempo y su trabajo a postularse como políticos institucionales, y como esas personas condicionan mi voto por el momento, y como sé que se están esforzando en armar estructuras partidarias decentes, a pesar de algunas indecencias, aportando su modos, su capacidad, sus convicciones y luchando para que lo que yo llamo mis tristezas (vividas desde fuera) no se conviertan en un muro insalvable para ellas y ellos vividas desde dentro; donde están intentando poner en práctica lo que hemos aprendido juntas, para lograr hacer de la política institucional una herramienta y caballo de Troya, cargada de futuros más justos y mejores para todas.

https://www.facebook.com/persona15m/posts/849880618438145

lunes, 13 de abril de 2015

Participación y coherencia

Yo he caído muchas veces en el falso dilema: ¿La “participación” debe ser como mínimo, igual o mayor que la mía? 
Ese egocentrismo en el análisis del “otro” como actor social, implica una de las señas más recurrentes en los debates y consignas desde los movimientos sociales. 
Autocrítica y crítica entre los que participamos, y ¿a qué llamar participación?... 

¿a un tuit, a un debate en la cena familiar o en el café de la esquina, a una batucada? ¿será sumarse a una huelga, un boicot o un piquete? ¿o concentrarse en silencio, a grito pelado o a coro? ¿tal vez pegar carteles, streaming con tu móvil o escribir un artículo sesudo en prensa? ¿quizás el estar asambleado o mejor editar un vídeo crítico? ¿donar en un crowdfunding, denunciar y buscar en la justicia el aliado? ¿será participar, publicar en facebook un post o cientos? ¿y qué pensar de esas reuniones virtuales en chat o voceadas? ¿y qué es convertirse en holograma? ¿sería sin duda para muchas, el participar, intercalar el cuerpo entre la policía y el próximo desahucio…? 
Sin entrar en otras participaciones, que por sólo mencionar en Internet, servirían como indicio criminal para El Gran Hermano.

Después de la explosión participativa e inesperada quincemayista, de la que muchas personas formamos parte, y que se convirtió en referente identitario en el modo de relacionarse o crear espacios físico-virtuales confiando en las otras; sabíamos que llegaría la resaca participativa, y rápidamente sobre la interpretación del post15m hubo voces que lo daban por finiquitado cada día desde el mismo 16 de mayo 2011 por falta de participación, y otras que lo elevaban a un trascendencia de inmortalidad social y viralidad capaz de acabar en unos años con el mismísimo Sistema, no ya español, sino mundial.

Por un espacio temporal, parecía que el 15m abría también una esperanza definitoria sobre el hecho participativo, ya que personas 15m eran las que libremente se identificaban con la expresión popular que tomaba plazas, reivindicando democracia real y participación directa, cuestionando las políticas contra-personas, reclamando y ejercitando transparencia, igualdad, justicia, no sólo en lo propio sino para más allá de las fronteras de lo local, de lo nacional, de lo continental.
El ejercicio activo o simpático, en una nueva forma de vivir la política, sin duda nos transformó a muchos y muchas; y hoy con distancia, entiendo que fue porque los procesos se vivieron con felicidad y era el mismo proceso el que transformaba y generaba nuevos espacios ilusionados de palabra, confluencia, acción y emoción.

-Tomar la Calle-, fue la primera llamada concreta; aunque fuese interpretada y llevada a cabo en acampadas, en asamblea de plazas, en marchas, en concentraciones y manifestaciones, viralizando las redes sociales, desbordando lo virtual, generando foros, ateneos, medios, proyectos, colectivos, conciencias… metáfora que invitaba a buscarnos y hacernos presentes, frente a la dispersión y la subordinación a los poderes institucionales (estado, gobierno, partidos, políticos, etc.) y fácticos (económico, mediático, religioso, ideológico, etc.)
Pasados los primeros días y semanas, donde las acciones seguían pautas fractales y un ejercicio incontrolable de netocracia, se empezaron a sentir los “peros” de la ortodoxia que se genera entre las personas participantes y menos participantes, que deseaban que fuese su modo de hacer y pensar, la medida del todo, y por ende de todos.
La propia definición del 15m evitó caer en ortodoxias o controles, y tuvieron que migrar o desistir, quienes lo pretendían, menospreciando el resto.

Recupero esto, porque el cambio de conciencia o la toma de ella, son procesos individuales, la conciencia no puede ser común, aunque luego se ponga en común. Y así mismo, lo es la participación, cada persona debe aportar según su criterio, y a eso se le llama participar.

Si queremos la re-evolución deberemos asumir que los que la quieran, sean la mayoría, preferiblemente todos; porque sin esa mayoría concienciada realizar revoluciones en el siglo XXI en modo pacífico será imposible, y evolucionar sin pacifismo es una involución directa.
Pero una cosa es pretender la mayoría, y otra que la participación de la mayoría sea equivalente a todas.

Es más, en mi opinión, el grado de participación no es la clave r-evolucionaria, sino que la clave descansa en el grado de coherencia que la participación conlleve.

Y posiblemente, la coherencia (su falta) es el verdadero freno de cualquier cambio real socio-político del Sistema.

La participación-activista puede ser testimonial, virtual, física, comprometida en tiempo y acciones o simplemente conceptual, pero la "coherencia" debiera ser como mínimo mayor según pasase el tiempo.
Es en la evolución de nuestra coherencia personal, donde debemos ver el tipo de activistas que somos y no tanto en la participación.

Así es más importante consolidar una mayoría social cada día más coherente personalmente en la lucha contra el sistema, que definir un grado de participación en el activismo contra el mismo.

Hay activistas que con grado de participación constante y alto, muy alto, demuestran una coherencia re-evolucionaria mínima, y lo peor, que según pasa el tiempo empeora, pudiendo llegar a lo reaccionario en algunos aspectos.

Hay por el contrario personas, que por el momento emocional o vital que cruzan, participan poco en el campo de lo visible al activismo, pero que mantienen una coherencia con lo que piensan cada vez más destacada y fructífera, en su entorno y en su día a día.

Podría poner ejemplos de uno y lo otro, pero asumo que es fácil imaginarlo y visualizar a lo que me refiero.
#Seguimos

Jesús Vega
@persona15m

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡Qué no nos representan! tenemos voz, no sólo voto.

¿Hay razones para una preocupación por la desmovilización? como apunta Alberto Garzón http://bit.ly/1wARKrJ


Cuando la consigna en las calles era "qué no nos representan" no sólo se señalaba al bipartidismo PPSOE aliado con el poder económico. 

El grito en boca de los que tomamos las calles y las plazas, era además una evidencia de que las personas teníamos voz política y decíamos ¡basta, a que otros hablen por nosotras! no somos idiotas (en su etimología ateniense).

Así la multiplicidad de voces, fue lo que nos unió y generó un nuevo lenguaje socio-político, con infinidad de conciencias y empoderamientos personales, espacios de actuación, evolución y de confluencia.
Porque siempre hubo desde el segundo cero, quien llamaba a una transformación partidista, para tumbar a los partidos dominantes en su propio campo de juego institucional. Lo escrito y debatido sobre ello es inabarcable en los espacios 15m.

Pero en el 2014, hay opciones electoralistas, que parecen representar a muchos y muchas, y la movilización cuando uno deja de representarse a sí mismo, se cede a los que ejercen de actores políticos, por ahora en las tertulias televisivas, más que en parlamentos y así nos espera un 2015 de promesas de reality al desnudo, donde todos, en el sentido más patriarcal, pretenderán ser el Adán de Eva. Así de retrógradas y románticas son las campañas electorales.

Si las nuevas opciones que dicen representarnos, como Podemos centra su llamado de movilización en la calle, en sacar consignas narcisistas de Podemos el día 31 de enero http://on.fb.me/1DYesPy, para gloria de la propia organización política, intentando dar un susto a los contrarios, pues callemos y reflexionemos.


O las esperanzadoras nuevas formaciones como Ganemos Madrid, se hacen un selfie en un plenario http://on.fb.me/1DYd5QM, el día y hora que todas deberíamos haber estado en la calle contra la #LeyMordaza, pues callemos y reflexionemos, igualmente.

Y sí, sabemos que en estas nuevas opciones hay una buenísima voluntad y muchas personas admirables anónimas que trabajan con un objetivo de bien común, en lo que creen sinceramente que es la partida que debemos jugar en este momento.
Pero en estos años algunas hemos aprendido que los que nos representan en todo momento, están caminando a nuestro lado, nunca han dejado de jugar la partida a pie de calle, así ayer #20D nos representaba la Solfónica que chocaba contra el muro de UIPs en Callao-Madrid, cantándoles en la cara, como lo hicieron en la bancada en el Congreso, o los yayoflautas con su dignidad madura o los periodistas que se juegan el tipo registrando cada movilización y cada palo, o las personas que asisten en acciones de Stop Desahucios o los que gritan Nadie es ilegal o No somos Delito rodeados por consumistas navideños, o las que participando en sus mareas: blancas, violetas, negras, verdes... o granates desde fuera de España, sumaron más de las 2500 manifestaciones y concentraciones del 2014, y que no se cansan de llevar el grito, la voz, la música o carteles por la calle, sin estar locos ni locas, por empeñarse en mantener el espíritu participativo y democrático, en el espacio público donde no se legislan leyes. Lo sabemos.


Un comentarista en el post de Garzón, escribe "Hay una evidente desmovilización y una vana esperanza a que ocupando las instituciones, se produzca el cambio. Esto último, por si sólo no es posible, nunca ha ocurrido y si se produce a cambio de la desmovilización de la gente y del discurso transversal, es suicida."


Obviamente es una opinión, pero además habría que añadir a lo opinado, que imaginar que se van a ganar las instituciones con una victoria que permita su transformación con libertad y mayoría, por muy deseable que sea, es cuando menos muy discutible que ocurra.
Queda un año y mucho canto de sirena que pretenderá atraer a los electores que desean ser representados y esperanzados.



Yo creo que el único voto útil con el que cuenta la sociedad despierta, es el que no cede su representación a nadie, y se sigue manifestando con su presencia e ideas, con sus dudas, sus críticas, ejerciendo democracia, la real la que no se delega, la que se ejerce para el interés social desde lo propio, no desde el dictado.

Jesús Vega

sábado, 13 de diciembre de 2014

#LeyMordaza órdago a las Libertades ¿y Podemos?

Qué nadie se equivoque, no puedo estar en contra de PODEMOS, tres años en los que se ha pedido entre los activistas una nueva forma de hacer política, dieron sus fruto y muchos se han tirado al charco del partidismo, obligados en la forma, pero cargados de conciencia a pesar de los barros.


Soñé con un Caballo de Troya que asaltase las instituciones, para llamar a una disolución del Parlamento y la apertura de un nuevo Proceso Constituyente, pero me temo que PODEMOS según actualmente se presenta, no da la talla para tanto sueño, ojalá me equivoque y los que sueñan que se puede, florezcan en Podemos.

Pero no puedo lamentarme de lo que no han hecho, porque hasta la fecha no han hecho nada (a parte de construir un alternativa de partido, -ilusión que no es poca, pero sólo eso-), y eso sí, debo recordar a los compas que comparten ese proyecto, que no se olviden del cuento de la Lechera, porque el cántaro se rompió antes de llegar a la fuente, y PODEMOS sueña con la fuente del Poder, y esa fuente resbala.

Siempre mantuve (quizás equivocadamente) mi confianza en el fenómeno quincemayista, pero hoy con la futura #LeyMordaza dando sus primeros pasos en el Parlamento, estoy seguro que pasará a la Historia, porque pocas manifestaciones sociales, excepto las trascendentales pueden presumir de una Ley a medida (aunque sea en contra).

Los cambios en la conciencia en las personas (los mass-media lo llaman opinión pública) ha sido brutal en estos tres años, a pesar de no resultar nunca suficiente y menos en nuestro país.
Las formas de relacionarnos en los movimientos sociales, las nuevas formas de hacer política, de entenderla, de cuidarnos, de educarnos, de apoyarnos en palabra, virtualmente y en la calle, de replicarnos, han sido un nuevo modelo, incluso exportado con éxito.
La floración de ideas, estrategias, grupos, asociaciones, colectivos, partidos, proyectos, el refuerzo de otros, el rescate de tantos, el nuevo lenguaje socio-político, la caída de tabúes, la importancia de la palabra, su claridad, su transparencia, han determinado el paisaje de un estado español, donde los que han rechazado el espíritu quincemayista, se han escorado en el radicalismo, entre ellos el PP y el actual gobierno, y no pocos de sus votantes y valedores económicos o fácticos (ej. Iglesia)

Hace meses, el Movimiento Feminista entendió, que bloquear la reforma de la Ley del Aborto, era algo que NO se podía dejar pasar, que hay cuestiones que trascienden los parlamentos, y que entran de pleno en las libertades sociales, que una SOCIEDAD con mayúsculas, no puede depender de los cambios de Gobierno, para posicionarse en ellas, que el consenso básico de los Derechos, no es un campo de batalla partidista o político. Y se ganó en la Calle, llamando a la conciencia social, a la conciencia de todas.

Hoy con La Nueva Ley de Seguridad Ciudadana #LeyMordaza, volvemos a encontrarnos con un ataque frontal a las Libertades, y si los activistas, los movimientos ciudadanos, la llamada opinión pública, las asociaciones e instituciones democráticas, los partidos y las ONGs no lo tienen claro como prioridad, y no presentamos una batalla ideológica de fondo, estaremos enfrentando una verdadera derrota.

Así, que hago un llamamiento sincero a los compas que hoy se hayan inmersos en la dinámica de partidos o elecciones, si hoy nos derrotan en la capacidad de concienciar al resto de con-ciudadanos por la lucha de Libertades fundamentales, no está segura ninguna victoria electoral futura.

Quien confíe que ganará las urnas a una derecha ideológica, sin haber inoculado conciencia social, está tremendamente equivocado o equivocada, basta que las aspas de la propaganda giren, cuatro medidas populistas del Gobierno antes de las elecciones, indicadores macroeconómicos favorables y un poco de miedo en las pantallas, para que todo un voto cautivo, se cierre en banda y vote al partido de la derecha (recuerdo que sólo hay uno).

No estoy en contra de PODEMOS, pero no puedo imaginar que pretenda movilizar a sus partidarios en una marcha en Enero 2015 (y estos lo permitan) para gloria del partido, y esa sea su estrategia movilizadora de calle, con la Calle amordazada con una bota represora en la Palabra, en la Resistencia o en los sin nombre. 

No estoy en contra de partidos, ni asociaciones electoralistas, ni me niego a ganar las Instituciones (Ganemos, Guanyem, etc.) muy al contrario, pero nada está ganado sin ganar la conciencia de quien no la tiene, sin ganar a las personas.

En ese punto estamos todavía, no podemos esperar a futuras elecciones, la Libertad no se vota ni se negocia #seguimos

Jesús Vega